Merlin saludando
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Memoria de EVAi

EVAi (Entorno Virtual de Aprendizaje Interactivo) fue una plataforma educativa desarrollada a comienzos de los años 2000 y en uso hasta 2023, creada para apoyar la docencia universitaria y de posgrado. Permitía integrar recursos, foros, chat, votación de enlaces, evaluaciones y múltiples herramientas interactivas en un mismo espacio en línea.

Nació en un aula universitaria. No fue un proyecto planificado ni un encargo institucional: surgió porque hacía falta un espacio digital que acompañara las clases, ayudara a participar más y diera nuevas formas de trabajar. Desde el principio se fue construyendo al mismo tiempo que se usaba. Cada curso y cada grupo aportaba algo nuevo, y poco a poco el sistema fue creciendo con las necesidades reales de quienes lo utilizaban.

Con el tiempo, EVAi empezó a usarse también en másteres de cooperación al desarrollo y en colaboraciones con universidades extranjeras. Muchos estudiantes seguían sus estudios mientras trabajaban en ONGs en distintos países. Esa diversidad geográfica trajo un problema muy simple pero decisivo: las horas. La plataforma mostraba la hora del servidor, y mientras unos veían la tarde, otros estaban de madrugada. Para resolverlo, se guardaron todas las fechas en UTC y se mostraban en la hora local de cada usuario. Fue una solución práctica que permitió a estudiantes y profesores coordinarse sin malentendidos.

La dinámica en clase era muy participativa. Durante las prácticas, el profesor proyectaba EVAi en pantalla grande. Los alumnos buscaban enlaces relacionados con la asignatura y los subían en tiempo real. Cada nuevo vínculo hacía sonar una campana, aparecía en la pantalla y era anunciado por el mago Merlin, un avatar animado con voz sintetizada. El profesor podía introducir frases rápidas en su ordenador que, de repente, salían de la boca del mago como si aparecieran de la nada. Esa mezcla de humor, sorpresa y tecnología convertía la búsqueda de información en un juego compartido.

Merlin se convirtió en un símbolo. Con su voz animada, felicitaba cumpleaños, celebraba logros o simplemente lanzaba ocurrencias que rompían la seriedad del momento. Era un toque de humor y cercanía que motivaba a seguir participando.

Los enlaces no solo se compartían: también se votaban. Esto daba lugar a un ranking donde los recursos más valorados destacaban sobre los demás. En una ocasión, un grupo de alumnos creó un usuario ficticio llamado Daniel el Travieso, que se dedicaba a dar la máxima puntuación únicamente a sus propios enlaces. El truco se descubrió pronto, entre risas, y sirvió para crear un módulo que detectaba anomalías en los votos. Aquella pequeña travesura se transformó en una mejora para el sistema.

La evaluación también se apoyaba en EVAi. Los profesores podían crear exámenes tipo test, con tiempo limitado, y luego combinar los resultados con las valoraciones entre compañeros y su propia nota. El cálculo se hacía de forma automática y con un clic se enviaba la calificación personalizada a cada estudiante por correo electrónico. Incluso se probó un sistema de envío de notas por SMS, pero en aquella época resultaba caro y no se continuó.

Junto al módulo de exámenes existía otro de encuestas. El profesor podía preparar una bolsa de preguntas y, a partir de ella, generar distintos cuestionarios. Estos se enviaban por correo o se dejaban accesibles en la plataforma. También se usaron para investigaciones, ya que podían responderlos personas ajenas a EVAi. Así, además de servir para la docencia, el sistema ayudó a recoger datos de interés académico.

La interacción no se limitaba a foros. Había chats grupales, chats de asignatura y la posibilidad de abrir chats "al vuelo" que podían multiplicarse sin límite. También había un área de mensajería interna con envío de ficheros entre usuarios. Todo ello mantenía un flujo de comunicación constante, como si la plataforma tuviera siempre un murmullo de fondo.

En lo organizativo, EVAi contaba con distintos roles de usuario: los recién llegados que validaban su correo, los alumnos, los profesores, los administradores de asignatura y los superadministradores. Cada estudiante tenía su propia agenda personal, donde podía anotar lo suyo y a la que los profesores añadían recordatorios de sus asignaturas, diferenciados por colores. Había también grupos de trabajo con foro y carpeta de recursos propia. Los alumnos subían archivos a sus carpetas personales y a las carpetas de sus profesores, lo que facilitaba a éstos la revisión de las entregas.

El POD (Plan de Ordenación Docente) fue otro módulo importante. Permitía crear áreas y asignaturas, validar profesores y registrar horas de docencia. Con él, EVAi no solo servía como aula virtual, sino también como herramienta de gestión académica.

No todo resultaba sencillo en los primeros años. Se pedía a los alumnos grabar un vídeo de presentación personal, con sus motivaciones y aficiones, y eso generaba nervios. La mayoría no tenía cámara y muchas veces eran los profesores quienes prestaban la suya para que pudieran grabarse. Subir una foto de perfil también era complicado: pocos tenían imágenes digitales y las conexiones eran lentas. Lo que hoy es rutinario entonces era todo un reto.

Con el tiempo, esas dificultades se fueron superando. EVAi se mantuvo en uso hasta 2023, y ya entonces grabar un vídeo o subir una foto era algo normal para cualquier estudiante. Lo que al inicio fue un obstáculo técnico, después se volvió parte natural de la experiencia. Los primeros vídeos eran estáticos y tímidos, pero con el tiempo se hicieron más creativos. Fue una manera de aprender a manejarse en el futuro mundo de la imagen social.

Visualmente, EVAi era funcional. No destacaba por su diseño: cada módulo tenía un aire distinto. Pero cargaba rápido, era claro y funcionaba incluso con poca conexión. Tenía además detalles creativos, como Merlin o los mensajes automáticos, que lo hacían único.

Con los años, EVAi fue acumulando una gran base de datos de enlaces y comentarios, especialmente en el área de Recursos Humanos. Aunque muchos de esos enlaces ya no estén activos, lo valioso es que se conserva lo que los alumnos escribieron sobre ellos: resúmenes, impresiones, conexiones con sus estudios. Es un archivo construido a lo largo de más de 25 años, que muestra cómo los estudiantes aprendieron y compartieron en un tiempo en que la educación digital todavía se estaba inventando.

Hoy, EVAi se puede recorrer en una versión demo. Se accede con permisos de superadministrador, pero sin posibilidad de guardar cambios, de modo que cualquiera puede asomarse a su funcionamiento real sin alterar nada. Así permanece como memoria viva de una época en que lo digital se improvisaba con ingenio, humor y mucha dedicación.

Para preservar la privacidad, en la versión de demostración de EVAi se han modificado nombres, correos electrónicos y entradas de foros. Aun así, si apareciera algún dato personal no deseado, se retirará en futuras revisiones. Puedes comunicarlo en info@evai2.net.

En 2014 la Universitat Jaume I publicó un manual oficial de uso de EVAi. Puedes consultarlo aquí:
https://doi.org/10.6035/Educacio.2014.18

La plataforma siguió evolucionando significativamente después de 2014. La demo actual refleja su estado final en 2023, con seguridad mejorada, soporte multi-tema, códigos QR e interfaz más refinada.

EVAi, Entorno Virtual de Aprendizaje Interactivo.
Nació entre foros y campanitas, creció entre risas y enlaces compartidos.
Su fantasma sigue en línea, hablando con voz de Merlin y corrigiendo exámenes en la eternidad.